domingo, 9 de marzo de 2014

007

No iba a aceptarlo. Se lo guardaría de la misma forma en que hizo con lo ocurrido 3 meses después del incidente de la fiesta, 3 meses después de que ella se marchara a casa. Nadie nunca tuvo idea, porque eso sólo había quedado entre ella y Thom. La vergüenza y humillación tan grande que sintió cuando creyó que no podía existir algo peor que haberlo encontrado con otra, termino por destruirla. Que equivocada estaba. Thomas se había convertido en la persona más cruel que hubiera conocido jamás y lo peor es que ni siquiera se daba cuenta.

Tres meses después de haber salido en el primer vuelo que encontró disponible, Thomas fue a buscarla. Hizo todo porque lo escuchara y después de muchas negativas consiguió que Regina lo hiciera.

Él expuso la situación, se disculpo y suplico que le perdonara. Se llamo así mismo idiota, le dejo saber que estaba sumamente arrepentido y que haberle fallado era lo peor que pudo haber hecho. Paso varios días buscándola, intentando que ella volviera a sentirse de algún forma cómoda con él.

Regina pareció querer dejar de lado lo ocurrido. No olvidaría nunca el dolor tan grande que le causo, pero no quería seguir pensando en ello y le hacía bien saber que podía volver a hablar y pasar tiempo con él sin sentirse morir. Le hacía falta, le había hecho enormemente falta.

Sin embargo, la situación no quedo allí. Thomas empezó a buscarle más, "SU" Thomas de pronto parecía haber regresado. Pasaba su tiempo con ella y la hacía sentir como si no hubiese un ser en el mundo más especial que ella. Regina se sintió nuevamente plena y feliz. Su corazón parecía reparado y no podía evitar sonreír todo el tiempo. Pensó que quizás se estaba enamorando de nuevo de él, pero no era así, la realidad es que nunca había dejado de estarlo.

Reanudaron su relación, Thomas realmente se desvivía por ella, estaba al pendiente, la cuidaba, la amaba. La complicidad habida entre ellos no parecía haberse visto con nadie jamás. Parecían de nuevo uno. La vida les sonreía.

No fue hasta que un día mientras Regina usaba el computador de Thomas que lo descubrió. Al parecer él había dejado un archivo abierto, ella amaba sus escritos así que empezó a leer curiosa esperando que fuese algo inspirado en ella. Había visto infinidad de documentos para personas realmente especiales para Thomas, pero no recordaba jamás que alguno tuviese su nombre. Este tampoco lo llevaba.

Conforme avanzaba, más confundida estaba. ¿Qué se había perdido? Todas sus frases eran de amor, de dolor. Él lamentaba la perdida de la persona a quien declaraba el gran amor de su vida y por mucho que doliese no llevaba por nombre Regina.

Ese día Thomas regreso ya entrada la noche. Regina seguía tumbada en la misma silla mirando hacia la nada. Se había limitado a apagar el computador, ni siquiera había llorado. Todo dolía y parecía que iba a morir en cualquier momento pero nada sucedía.

Thomas intento acercarse a ella y besarla, pero Regina lo detuvo. La miro extrañado.
- ¿Sucede algo? - Preguntó.
- ...
- Regina, ¿sucede algo?¿mal día? - E intento nuevamente acercarse a ella. Esta vez la chica se puso de pie y camino un poco hasta quedar frente a la ventana, miro hacia afuera y la busco en el cielo, le dedico un suspiro a la luna y entonces habló.
- Sé lo que estas haciendo.- Dijo. Thomas la miro confundido.
- ¿Cómo?
- ¿De verdad? ¿Es posible que seas tan cínico? Por Dios Thomas, quítate la careta.
- Regina... no te entiendo. De verdad, ¿qué paso? ¿a qué se debe esto?
- ¿Has estado escribiendo Thom?
- ¿Cómo?
- ¿Cómo? ¿cómo? ¿cómo? Maldita sea Thomas, dame una sola razón, una sola para no odiarte. Dime que tu estupidez te hizo equivocarte y escribir su nombre en lugar del mío cuando hablabas del amor de tu vida. Miénteme más, con un maldito demonio, pero hazlo bien.
- Regina... yo.
- ¿Cómo pudiste? ¡Dios! ¿Cuántas veces más Thomas? ¿Cómo puedes venir y jugar conmigo de esta forma aún sabiendo que te amo? ¿Cuándo te he hecho yo daño? ¿Por qué me merezco esto? ¿Por qué? No soy tu maldito premio de consolación, antes que cualquier otra cosa soy tu mejor amiga. Esto no se le hace a un amigo. Esto no se le hace a nadie. Ni a la peor persona del mundo, ni a la peor persona Thom.- Apenas pudo terminar la frase las lágrimas empezaron a brotar. Todas aquellas lágrimas que por horas se mantuvieron lejos amenazaban con inundar su casa ahora mismo.
- Regina...
- No puedo, de verdad... ya no puedo. Sólo márchate y por favor si aún te queda algo de corazón. Si realmente sabes lo que es el amor y queda algo de él en ti no vuelvas a buscarme jamás. No quiero volver a verte. Considérame muerta y ni siquiera te tomes la molestia de presentarte en el funeral.
- Lo siento. En verdad lo siento Regina.
- No me basta y por desgracia yo ya no te creo.- Abrió la puerta y lo miró mientras salía. No volvería a verlo, no hasta ese día en aquella cafetería.

No hay comentarios:

Publicar un comentario