- Hey Regi... ¿lista para pasar una maravillosa tarde a mi lado nena?
- ¡Nunca crecerás!.- Respondió ella con una sonrisa.
- Cariño mío, ¿quieres que crezca? Soy mucho más alto que tu, recuérdalo.
- Vamos Antu, todo el mundo es más alto que yo, no tienes nada de especial.
- Huh! Me has herido enormemente con lo último de la frase.
- Jajaja, ¿acaso tu ego puede ser herido? Déjame dudarlo.
- Ya... dime donde estas, paso por ti ahora mismo.
Apenas 15 minutos después Anthuan estaba esperando por Regina. Ella se despidió de quienes aún quedaban en la institución y se acerco al coche sobre el que se encontraba recargado. Hermosa sonrisa y ojos del color del cielo. Torció la boca de forma picara mientras abría la puerta del coche para ella.
- No puedes estar ni un segundo sin coche ¿eh?
- Es necesario Regi, deberías saberlo. ¿Sigues sin conducir?
- Digamos que aún no adquiero esa gracia.
- Bien, entonces... dime ¿qué delicioso manjar me harás probar hoy?
- Ya cállate Anthuan.
- Uumm... hoy es un buen día para ti.
- ¿Cómo dices?.- Pregunto la chica quien se encontraba un poco distraída.
- Sí, parece que se nos viene una tormenta. ¿Sigues amando la lluvia?
- Me sigue poniendo de buen humor.
- Regina....- Lo noto nervioso, algo poco característico de él. Había adoptado un tono serio y no le gustaba, no le agradaba, la hacía sentir incomoda. El chico era aquel con quien por lo general podía hablar y hablar sin necesidad de ponerse serios ya que tenía un sentido del humor único. Sin embargo, una vez lo hacía... sus ojos se volvían mucho más intensos e imponía de una forma casi aterradora. Quizás por eso desvió sus ojos de él, porque sabía que una vez la atraparan no la soltaría hasta obtener aquella información capaz de dejarle satisfecho.
- ¿Por qué nunca contestaste nuestras llamadas?.- Dijo aparcando el auto. No se miraba molesto, pero si lastimado.- Regina, éramos tus amigos, queríamos estar contigo. Yo quería estar contigo. No debiste pasar por todo este proceso tu sola.
- Lo lamento Anthuan, no pude. Sé que ustedes no tuvieron la culpa de nada, sé que fui injusta y fue horrible alejarme de la forma en que lo hice, es sólo que... no podía soportarlo ¿sabes? No podía soportar nada que me lo recordara, si quería sacarlo de mi vida tenía que arrancar todo de raíz y aunque no quería que ustedes salieran afectados, no podía evitar que lo trajeran a mi mente. No hubiera podido si seguía cerca ya que de ser así siempre de alguna forma iba a seguir enterándome de cosas que no me harían nada bien.
- Esta bien. No tienes por qué disculparte. La situación nos llevo hasta este punto. Creo que nadie esperaba que ocurriera así, pero paso. Y bueno, creo que todos hemos tenido que afrontarlo como mejor hemos podido durante todos estos años. Tampoco me resulto fácil perdonarlo. Durante un par de años realmente quise asesinarlo.
- ¿Cómo están las chicas Anthuan? ¿Qué ha sido de Casse y Cata?
- Ellas están bien, más guapas cada día, ya sabes. Te han extrañado mucho... Cassandra nos hizo respetar el hecho de que quisieras afrontar esto sola, nos dijo que era tu duelo y que nadie más tenía por qué interferir. Decidimos estar acá para cuando estuvieras lista. Ninguna esta molesta si es que lo has pensado.
- Es bueno saberlo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario