- ¿Jugamos?
- ¿A qué?
- A que te acuestes sobre mi espalda.
- ¿Sobre tu espalda?... ¿Necesitas presión en ella?
- Sí.
- ¿Y si te aplasto?
- Mejor...
- Mensita.
- ¿Tanto tiempo y aún no me crees que si vivieras encima mío yo feliz de la vida?
- Bueno, entonces me echaré en tu espalda.- Un sinnúmero de besos acompañaron el gesto.
- Se te doblara el cuello si sigues así.- Beso.
- Shhht.
- Shht tu, que no quiero que también te duela el cuello.
- Con los besos se me quita.
- Debiste estar boca arriba entonces.
- No quiero que te quites.- Dice ella con un puchero.
- Vale, me quedo acá.
Besa suavemente su mejilla, su cuello, acaricia sus hombros llevándolos a sus brazos y terminando en sus manos. Las toma y las besa. Un beso más al cuello.
- Te quiero.- Le susurra la chica.
- Y yo a ti, pero deja de moverte.
Levanta su mirada hacía él y le sonríe maliciosamente.
- ¿De cuando a acá pides que no me mueva? .- Lo mira sonrojarse instantáneamente.
- Es que... te me estas antojando y quiero dejarte descansar.
- Ven acá.- Dice ella jalándolo a su lado mientras se voltea para quedar boca arriba y verlo sin problema.- ¿Puedes subirte de nuevo?
- Si.- Y lo hace, atacando su boca. Un beso tras otro.
Regina deja su boca y se dirige hasta su cuello y deposita en el algunos besos, sube un poco hasta su quijada, otros besos más y llega hasta detrás de su oreja dando pequeñas mordiditas. Él la mira intensamente y se adueña nuevamente de sus labios.
- Te quiero Regina.
- Te quiero Thomas. Pero...¿me harías el favor de decirme qué te pasa?
- Estoy acá contigo, no entiendo tu pregunta.
- Thomas Abreu, ¿debo preguntar de nuevo?
- No es nada, una que otra preocupación solamente.
- Uumm. ¿Quieres que lo hablemos?
- No. Supongo que son preocupaciones tontas.
- No creo que sean tontas si no te dejan estar tranquilo amor.
- Si, supongo que tienes razón.
- A ver, ayúdame un poco acá, quiero acomodarme.- Dice la chica mientras él se mueve un poco. Regina se recarga sobre la cabecera de la cama quedando sentada ahora.
- Ahora si, ven acá.
- Lo siento Regi.
- ¿Qué sientes? Anda, ven conmigo, recarga tu cabecita acá en mi pecho.
- ¿En tu pecho?
- Si Thom... en mi pecho. YA.
- Listo. ¿Cómodo ahora?
- Muy cómodo.- Ella sonríe satisfecha.
- Bien.- lo abraza y deposita un beso en su cabeza.
- ¿Por qué eres tan linda y tierna conmigo?
- No creo ser linda y tierna. Sólo soy esta loca chica que te adora y que haría lo que fuera con tal de que estuvieras bien. Me gusta pensar que de alguna forma puedo regresarte un poco de la paz que tu me regalas siempre.
- Te quiero Regina... ¡Te quiero!
- ¿Qué le pasa a mi angelote ah?
- Nada, no quiero contagiarte mi desanimo.
- Eres un tonto. Anda, que así al menos lo llevamos de a dos.
- Y tu mi engreída. Ya me siento mejor.- Dice y la besa.
- Yo te advertí que me pusieras a raya y no lo hiciste, así que ahora no acepto reclamos.
- ¿A raya? ¿Cómo a raya?
- Si pues, que me marcaras un alto, que me pusieras limites.
- Ya...Tu te saltaste todos ellos por mas que te los puse.- Más besos.- Y me alegro que lo hicieras.
- Eso es cierto, no me lo pusiste fácil. Pero valió la pena.
- No es que no te lo haya puesto fácil, sino que siempre respeto los limites y no sé por qué contigo no se me da.
- Quizás porque soy terca o quizás porque realmente no quieres eso.
- No lo sé. Sólo sé que contigo no puedo frenarme.
- No quiero que te frenes. Te amo Thomas y créeme cuando lo digo porque es así. Aún no sé cómo pero paso. - Se besan y se abrazan aún más fuerte.
- Gracias princesa...
- No he hecho nada.
- Has hecho mucho.
- Darte guerra vida mía, darte mucha guerra. Sólo... No me olvides nunca ¿vale?
- Me lo dices como si te fuera a dejar.
- No vas a dejarme. Dijiste que siempre estarías conmigo. Una parte mía ya vive en mi, aunque te marcharas no podrías dejarme. Sólo pido eso, que una parte mía viva también por siempre en ti. Ya me puse nena, no sé cómo me soportas.
- Jajaja, te quiero mucho.
- Leí un texto hace unos días. Quiero dedicarte lo que decía.
- ¿Qué era?
- "No puedo dormir sin decirte que me haces muy feliz aunque suene cursi. Has llenado mi vida de luz aunque suene religioso. Te adoro aunque suene fanático. Y no quiero que esto acabe nunca aunque suene soñador. Te amo aunque suene prematuro".
- Me agrada ese texto, te lo robaré algún día.
- Atrévete a dárselo a alguien más cuando a ti te lo he dado yo eh!
No hay comentarios:
Publicar un comentario