Eran alrededor de las 8:30am cuando un par de chicos entraban en la cafetería y se colocaban junto al mostrador. Captaron inmediatamente las miradas de las chicas que allí se encontraban, no eran de allí sin duda, pero no les molestaría que decidieran quedarse.
Ella miro de pronto interesada, preguntándose el motivo por el cual se encontraban cuchicheando de repente. Los vio de espaldas y sonrió, sus amigas siempre de lobas, no dejaban uno vivo. Se apresuro a recoger sus cosas y tras meter todo en su carpeta se levanto de su asiento y se despidió. Fue entonces cuando al escuchar su voz, los chicos volvieron la mirada topándose de frente con esos grandes ojos marrón oscuro que tan bien conocían.
- Regina....- Ella miro fijamente al chico que había pronunciado su nombre. Parecía mentira que hubieran pasado ya 5 años desde la última vez que le tuvo en frente. Seguía guapo, tanto o más de lo que recordaba, sus ojos, su piel y hasta el corte de cabello eran aquellos que conocía a la perfección. Sin embargo, se miraba distinto, más fuerte, más maduro, las expresiones de su cara le hacían ver mucho más adulto, pues aunque hacía ya bastantes años lo era, siempre lució más joven.
- Thomas...- Fue todo lo que menciono, miro a su lado y dibujando una pequeña sonrisa en sus labios agrego.- Hola Anthuan, que gusto verte. Supongo que viaje de negocios ¿no? Bueno, espero su estancia sea agradable, tengo que irme a trabajar. Buen día.
- ¡Regina!... ¡Hey, Regina!.- Grito Anthuan mientras corría tras ella.- Regina, por favor detente un momento.- Ella lo hizo. Y el la observo con atención. La pequeña Regina, seguía casi igual que hacía 5 años, no... se equivocaba. Lucía más linda, los años sin duda le habían hecho bien, se miraba más mujer y sus ojos ahora eran mucho más intensos. Era ese el rasgo que más le gustaba de ella, ese par de ojos que parecían contener mil emociones dentro, que decían todo con tan solo una mirada.
- ¿En verdad debes irte ya? Es decir, ni siquiera hemos tenido tiempo para saludarnos correctamente.- Se acerco a ella y la estrecho en un fuerte abrazo, ella se dejo hacer y le correspondió hundiendo su cabeza en su pecho. Su loción, él seguía usando la misma loción, esa que provocaba que uno quisiera quedarse allí por siempre, sus brazos fuertes que le brindaban seguridad y cariño.
- Sigues siendo enorme.- Dijo ella sonriendo.- Debo ir a trabajar, se me hace tarde. Pero si te apetece puedes marcarme después de las 3, estaré desocupada para ese entonces y si quieres puedes invitarme a comer.
- ¿Me das entonces tu número?
- Sigue siendo el mismo. No lo he cambiado.- Comprendió entonces la mirada extrañada de él y antes de que le cuestionara respondió.- Lo sé, lo lamento. No he respondido jamás. Espero puedan disculparme un día.
Anthuan la atrajo una vez más hacia él y deposito un beso en su frente
- Tranquila Regi, comprendo... no debió ser fácil. Te llamo más tarde ¿vale?
Cuando entro de nuevo a la cafetería Thomas volteo a ambos lados buscando por la chica.
- No viene conmigo Thom.
- Ya...
- He quedado de llamarla para comer.
- ¿A qué vas con ello Anthuan? Ni siquiera ha dado ninguna señal de vida durante todos estos años. ¿Qué es lo que esperas de Regina?
- ¿Qué espero de ella? Quiero saber cómo esta, cómo ha estado, qué ha sido de ella en todo este tiempo que no hemos sabido de ella. No sé si lo recuerdes, pero le queríamos y ella nos quería. Estoy seguro de que no se te pudo haber borrado todo lo ocurrido.
- No pienso hablar de ello y lo sabes.
- No tienes derecho siquiera y también lo sabes.
El día transcurrió lento, más de lo que hubiera esperado. Después de tanto tiempo pensó que no volvería a verlos. No es que no quisiera, simplemente... llego a pensar que quizás aquel día hace 5 años habría sido la despedida. La vida había cambiado desde entonces y en esta nueva que ella se había encargado de crear con las fuerzas que le quedaban, no sabía cómo es que tendrían cabida. Adoraba a Anthuan, era su amigo pese a todos esos años sin comunicación, pero... ¿Thomas? ¿Cómo podría el gran Thomas Abreu entrar en su vida de nuevo?
Sintió un pinchazo en el pecho y su respiración se volvió acelerada. Recuerdos llegaron a su mente y enojada sacudió su cabeza, miro de nuevo a los pequeños que tenía frente a ella, alegres... cuánto había ayudado rodearse de esas pequeñas caritas para superar lo ocurrido. No podía ponerse mal, no después de tanto tiempo y peor aún, por él. No tenía ningún derecho a alterar de ninguna forma su vida hoy en día, no lo tenía y no se lo iba a permitir.
oh oh y que pasara??? ya quiero saberlo!!!!!
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